El proponer un Chile mejor, supone acción que construya. Esta acción es informada por la conciencia y la responsabilidad que nosotros como jóvenes tenemos (poetas,científicos, historiadores, empleados, actores, emprendedores, ambientalistas, comunicadores, micreros,publicistas, cineastas, médicos, abogados, patiperros, etc.).
Tenemos la obligación y la responsabilidad de corregir desde la ciencia, arte u oficio que practiquemos aquellas injusticias sociales más próximas. Observo como una obligación la de imprimir en nuestra acción nuestra moralidad. Mucho de lo que nos molesta, corresponde a una idea que alguien una vez planteó y que todos seguimos, no es una maldición bíblica, salgamos del letargo y tratemos de cambiar nuestro pequeño mundo y lo de de el no nos parece. No basta con un feriado que conmemore una buena causa, no basta con una beca que cambie el status de pocos, no bastan las buenas ideas, sino que es preciso que cambiemos y actuemos (individual y colectivamente), comprometidos con nosotros mismos y con los otros, veamos la magia y participemos de ella.
J.S.MILL tenía una profunda fe en la Humanidad y planteaba que muchas de las tragedias de la humanidad debían ser corregidas por los mismos humanos, signando así el camino. El esfuerzo y el goce propio, junto con el de los demás constituye la visión de un Chile mejor. Chile es un signo que nos representa a todos, es un abstracto, nosotros somos su sustrato, Chile mejora si nosotros mejoramos, y la mejora parte por la conciencia de nuestra existencia y el goce de ella. Chile no será mejor porque el PIB lo indique, no tenemos única y principalmente que crecer hacia fuera en el ámbito del tener, sino, por el contrario, esta mejora ha de ocurrir en el ser, esto es, de dentro hacia fuera, como en la naturaleza.






