Controlar el tabaquismo de manera decisiva y seria es un desafío no sólo para proteger la salud de fumadores activos y pasivos, sino que, de paso, para generar un considerable ahorro en los elevados costos sociales que se producen por el tratamiento de enfermedades originadas por este vicio (¿Cuánto le cuesta a nuestro país este vicio?).
Antes de mi propuesta, y a modo de ejemplo, dejo dos links donde pueden informarse previamente de que no estamos hablando de un vicio más que deba ser mirado condescendientemente porque es “socialmente aceptado” en países como Chile. Primero, cómo Leyes anti tabaco disminuyeron los ataques cardíacos en USA y Europa. Segundo, cómo el cigarro mata diariamente 5 veces más personas que la violencia… en IRAQ… Sí en I-R-A-Q
PROPUESTA
1.- Elevar los impuestos al tabaco, al punto de convertirlo en un producto suntuario. Esto debiera desalentar su consumo.
2.- Prohibir el consumo de tabaco en cualquier lugar cerrado de uso público, ya sea estatal o privado, incluyendo oficinas privadas (finalmente, en este último caso, las personas no estarán siempre trabajando en la misma oficina y, aunque fuera así, los equipos computacionales sufren un deterioro evidente). Quienes deseen fumar podrán hacerlo al aire libre.
3.- Prohibir el consumo de tabaco en hogares donde vivan menores de edad. Nuevamente, si alguien desea fumar… lo hará en su antejardín, en el patio o en la terraza, en la calle.
4.- Facultar a cualquier persona para que denuncie las contravenciones a los puntos anteriores, permitiendo por ende a los tribunales a actuar de oficio. Nota: En Nueva Zelanda, cualquier persona está facultada para denunciar el consumo de tabaco en una casa donde habiten menores de edad… se hace y se actúa en conecuencia, drásticamente.
5.- Definir multas razonablemente onerosas, proporcionales a los ingresos del infractor, que sean una efectiva herramienta disuasiva y no un “mal menor” fácilmente pagable. En resumen, la multa debiera afectar lo suficiente como para que el infractor lo piense mucho antes de reinicidir… mucho.
6.- Hacer obligatorio el uso de sistemas de detección de humo para incendios, sensibles al humo del tabaco, en reparticiones estatales, empresa privada y edificios de oficinas y departamentos. Bomberos deberá acudir a cada emergencia activada por los sensores. El costo de ello deberá ser asumido por quien haya causado la activación de alarma. En países desarrollados se hace y funciona. De paso, Bomberos tendría una entrada extra.
6.- Complementar lo anterior con una mejor fiscalización de la Ley, introducción del tema dentro de los planes de educación básica (pública y privada), y una fuerte y permanente campaña comunicacional en medios de comunicación.
Esto nos debiera llevar a un cambio cultural que ya se ha evidenciado en países desarrollados donde, quienes no fuman, ya no se ven disminuidos frente a la indolencia de quienes padecen de este vicio. Un mejor y más saludable país no se construye fácilmente… cuesta, pero el resultado vale la pena.






