Para poder entender mejor la realidad de muchas familias, niños, ancianos, discapacitados, etc, propongo que todos vayamos al menos una vez de visita a una Institución benéfica, a compartir con quienes allí asisten ya que es una experiencia enriquecedora para ellos y también para nosotros.
Entender que la Teletón no es la única entidad de este tipo en nuestro país, ni que se limita a 27 horas de amor una vez al año (exceptuando algunos).
Siempre hay alguien que necesita de nuestro dinero, pero lo más importante, que espera con ansias una sonrisa de tu parte, unos minutos de tu tiempo para jugar con los niños o para atender a los viejitos de un hogar. Tú podrás aportar con plata, con ropa o alimentos, pero ellos sólo con una mirada, un abrazo, un dibujo o una sonrisa, te llenan el alma por completo.






