Más de alguna vez nuestros padres nos dijeron: “quiero que tengas todo lo que yo no tuve” y en pro de eso, muchas veces tratan de hacerte vivir una vida que tú no quieres, que no va acorde a tus deseos e intereses, sino a los sueños truncados de ellos
Yo me pregunto ¿y por qué no puedo tener lo que ellos sí tuvieron? No es conformismo, pero ¿acaso estoy destinada a luchar por llenarme de dinero y así conseguir todo lo material que ellos no? ¿Y si deseo una vida sencilla, sin grandes lujos, pero rodeada de mis afectos, criar a mis hijos y no dejarlos con la nana sino verlos crecer día a día? ¿Alguno de ustedes necesitó de celulares, playstation, ropa cara y cientos de aparatos tecnológicos para ser felices en su infancia? Al menos yo no, y sí que fui feliz. Compartía con amigos, primos y hermanos, usaba lo que tenía al alcance para jugar, usaba mi imaginación y lo disfrutaba a concho… Se acerca la Navidad y todos se angustian por conseguir dinero para comprar y comprar regalos que poco duraran vienen las deudas y después la desesperación por no tener donde conseguir el dinero para pagar.
Mi propuesta es volver a las cosas simples, entender que Navidad no es sinónimo de despilfarro, sino de compartir en familia, de reunirse todos y disfrutar de una rica cena. Y si ni siquiera tenemos para eso, por lo menos para dar las gracias por estar todos sanos y juntos en un día tan especial.






